LENGUAS EN PELIGRO DE EXTINCIÓN: ¿PUEDE LA TRADUCCIÓN TENDER PUENTES PARA PRESERVAR VOCES?
Cada dos semanas, una lengua deja de hablarse en algún lugar del mundo. Esta cifra, difundida por organismos como la UNESCO, expone una crítica de miles de idiomas que podrían desaparecer en las próximas décadas.
La extinción de una lengua no solo significa la pérdida de palabras. Con ella desaparece una cultura y determinadas formas de entender el mundo: relatos transmitidos de generación en generación, maneras de nombrar la naturaleza y memorias colectivas construidas durante siglos.
Aunque esto puede sonar lejano, Argentina vive una realidad crítica en torno a las lenguas originarias habladas en su territorio. Si bien algunas sobreviven con comunidades activas, otras se sostienen por un pequeño número de hablantes.
Lenguas originarias en Argentina: realidad crítica
Además del castellano como idioma oficial, en nuestro país se hablan lenguas originarias que incluso en algunas provincias son cooficiales, como el guaraní, el quechua, el qom, el wichí, el mocoví y el mapudungun -también conocido como mapuche-. Si bien algunas tienen una fuerte presencia regional y continúan transmitiendo dentro de las comunidades, otras, en cambio, enfrentan grandes dificultades para mantenerse vivas entre las nuevas generaciones. El avance de las lenguas dominantes, la migración, la discriminación histórica y la falta de espacios institucionales para el uso cotidiano provocaron que muchas comunidades dejaran de transmitir sus idiomas a sus hijos. Con el tiempo, algunas lenguas quedaron reducidas a unos pocos hablantes mayores.
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En nuestro país, existen casos emblemáticos de idiomas prácticamente desaparecidos o extinguidos, como el selknam u ona, el yagán, el tehuelche y el gününa-küne. En muchos casos, estas pérdidas estuvieron vinculadas directamente con conquistas territoriales que derivaron en exterminios de estas comunidades o su desplazamiento territorial y desintegración cultural.
Sin embargo, especialistas y comunidades coinciden en que existen posibilidades de revitalización. En distintos lugares del mundo se vienen desarrollando proyectos educativos, culturales y tecnológicos que buscan recuperar lenguas en riesgo y volver a integrarlas a la vida cotidiana.
Por qué la traducción puede ayudar a preservar una lengua
La traducción puede convertirse en una herramienta para registrar, preservar y difundir lenguas amenazadas: traducir relatos orales, entrevistas, canciones, documentos históricos o materiales educativos permite conservar parte del patrimonio cultural de comunidades que han sido invisibilizadas durante décadas.
En proyectos de preservación lingüística, los traductores pueden colaborar en la creación de glosarios, diccionarios bilingües, archivos digitales y contenidos educativos destinados tanto a hablantes nativos como a nuevas generaciones interesadas en recuperar su lengua ancestral. Incluso disciplinas como el subtitulado y la localización digital cumplen un rol importante ya que en la actualidad gran parte de la comunicación sucede en plataformas digitales, redes sociales y contenidos audiovisuales. Si una lengua no logra tener presencia en esos espacios, el riesgo de desaparición se vuelve aún mayor.
Internet como un gran reservorio lingüístico
Las nuevas generaciones aprenden, consumen contenido y se relacionan principalmente a través de entornos digitales. Por eso, la preservación de una lengua ya no depende únicamente de la transmisión oral dentro de una comunidad: también necesita encontrar un lugar en internet.
En tal sentido, la traducción y la localización permiten adaptar aplicaciones, plataformas educativas, contenidos audiovisuales y herramientas tecnológicas para incorporar lenguas originarias y ampliar su visibilidad. En algunos países incluso se desarrollan teclados, asistentes virtuales y proyectos de inteligencia artificial entrenados en idiomas de comunidades originarias.
Aunque la tecnología suele asociarse con procesos de homogeneización cultural, también puede transformarse en una aliada para revitalizar lenguas históricamente relegadas.
Traducción y construcción de la memoria
Ningún idioma desaparece de un día para otro. Generalmente, el proceso es lento y ocurre cuando las condiciones sociales, políticas y culturales dejan de favorecer su transmisión. Por eso, preservar una lengua significa mantener viva una identidad.
En ese contexto, el trabajo de traductores e intérpretes puede convertirse en un puente entre generaciones, culturas y formas distintas de entender el mundo.