CONTENIDO CREADO POR IA: PRODUCIR MÁS NO SIEMPRE SIGNIFICA COMUNICAR MEJOR
En los últimos años, hemos sido testigos de cómo la inteligencia artificial puede escribir un texto, crear un diseño o traducir un texto en cuestión de segundos. Pero esa velocidad e inmediatez no siempre garantiza una verdadera conexión con las audiencias.
“AI-generated content is 2.15X less likely to be liked on social media”. La afirmación pertenece a Neil Patel, especialista en marketing digital, quien recientemente compartió en sus redes sociales un dato que rápidamente llama la atención: el contenido generado con inteligencia artificial tendría 2,15 veces menos probabilidades de recibir un “me gusta” en redes sociales. Asimismo, sostiene que el problema no estaría necesariamente en utilizar IA, sino en la manera en que muchas personas la adoptan: prompts básicos (comandos u órdenes que se les da a las herramientas), resultados previsibles y poco trabajo posterior para convertirlo en un contenido original y propio.
En principio, no podemos tomar este dato como una verdad universal, ya que los estudios sobre el tema son muy recientes y a la vez muestran resultados diversos. En algunos casos, se sostiene que determinadas publicaciones generadas y optimizadas con IA pueden superar a contenidos producidos por personas en métricas de interacción. En tanto, otras investigaciones muestran el fenómeno contrario: cuando las personas saben que un contenido fue generado o mejorado con inteligencia artificial, su engagement puede disminuir, especialmente frente a temas que apelan a las emociones.
Entonces, el debate quizás no deba enfocarse si la IA crea mejor contenido, sino más bien en cómo las personas la incorporamos a nuestras prácticas.
VELOCIDAD VS. SOBREABUNDANCIA Y HOMOGENEIZACIÓN
Nadie va a negar que nunca fue tan rápido y fácil producir contenido. Un tema que antes requería investigar, escribir, corregir, traducir, diseñar y adaptar puede convertirse hoy en una primera versión en cuestión de minutos. Todo ello posibilita no solo ahorrar tiempo, explorar ideas, generar alternativas, trabajar con diferentes idiomas y adaptar contenidos a distintos públicos. Para profesionales de la comunicación, el marketing y de la traducción, se ha convertido en una herramienta muy poderosa y una gran aliada para optimizar tareas.
La realidad es que, si la gran mayoría es capaz de acceder a estas herramientas, producir contenido ha dejado de ser el diferencial. Lo que al principio era novedoso, hoy nos termina agobiando ya que cada vez nos cuesta más identificar la voz o identidad de una marca porque la gran mayoría de los contenidos que circulan en Internet comienzan a asemejarse en tono y estética.
UN BUEN PROMPT NO REEMPLAZA UNA BUENA IDEA
Una de las principales diferencias está en el punto de partida, ya que no es lo mismo utilizar la IA como herramienta que delegar el proceso creativo. Si bien un prompt genérico puede producir un resultado correcto, pero eso no significa que sea interesante o que logre llegar a las audiencias de la manera que nos proponemos.
La creatividad siempre requiere algo más: conocer a quién le hablamos, comprender qué queremos decir, saber por qué debería importarle a alguien y encontrar una manera particular de expresarlo. En tal sentido, la IA puede ayudarnos a desarrollar una idea, buscar alternativas, detectar problemas o explorar diferentes tonos. Pero para obtener buenos resultados que dejen oír la propia voz de la marca y se alejen de lo genérico, necesita el aporte de un buen contexto, tarea que sigue siendo esencialmente humana y es la que puede marcar la diferencia.
IA Y TRADUCCIÓN: LA IMPORTANCIA DEL CONTEXTO
El desafío de la voz propia se vuelve todavía más evidente cuando el contenido tiene que atravesar una frontera lingüística o cultural. Sabemos que una campaña o texto pensado para determinado público va a necesitar modificaciones importantes si está dirigida a otros públicos o mercados. No solamente por las diferencias lingüísticas, sino también por las referencias culturales, los códigos de comunicación, el humor, las formas de argumentar, las expectativas de los consumidores y hasta la manera de interpretar determinados colores, imágenes o expresiones.
La inteligencia artificial puede realizar una traducción en segundos, lo cual no significa necesariamente que el resultado esté correctamente adaptado al mercado al que queremos llegar. La localización trabaja justamente sobre esa diferencia: no se trata solamente de traducir lo que una marca dice, sino de conseguir que aquello que dice funcione en otro contexto.
CONTEXTO Y CRITERIO: EL GRAN DIFERENCIAL
El debate sobre inteligencia artificial y creatividad no debería plantearse como una competencia entre máquinas y personas. La IA puede ser una excelente herramienta de trabajo, acelerando procesos, ampliando posibilidades y permitiendo que profesionales de distintas áreas dediquen más tiempo a tareas que requieren análisis, criterio y creatividad.
En un escenario donde cada vez resulta más sencillo generar textos, imágenes y traducciones, el verdadero valor puede estar justamente en aquello que resulta más difícil de automatizar: comprender el contexto, conocer a la audiencia, interpretar una cultura y tomar decisiones.